Chilecracia: Qué Podriamos Hacer con sus Resultados

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4-11-2019
Autor: Agustín Villena

En estos días todos estamos tratando de entender las causas detrás de la convulsión social que estamos viviendo, en este artículo quiero hablar de un caso particular, la plataforma chilecracia que hoy invita a sus usuarios a priorizar un listado de peticiones ciudadanas para detectar el nivel de preferencia de cada una.

Preguntas que quedarán pendientes

Como no soy experto en estadística, evitaré profundizar en temas que deberían ser clarificados por gente más experta

  • ¿Es el universo de personas que participan en la plataforma representativo? ¿O hay un sesgo que inhiba a segmentos sociales o etáreos a participar?
  • ¿Cómo esta plataforma evita que existan personas que manipulan la información mediante votos repetidos, similar a como sucede con los bots en Twitter?
  • Al ingresar a la plataforma se presenta un conjunto acotado de demandas. Yo he visto algunas que no me resuenan como demandas ciudadanas y otras que echo de menos. ¿Cómo se seleccionaron estas opciones?

Supongamos que encontramos respuestas satisfactorias a las preguntas anteriores y que realmente podemos confiar en los resultados que chilecracia está entregando. Si es así, ¿cuál sería el paso siguiente?

Primero algo de teoría

Cuando nos planteamos una mejora sobre un sistema, existen varios elementos qué se encuentran en juego, que veremos en el siguiente esquema

lenguajes

Aquí explicamos brevemente ese modelo. Si consideramos un sistema a mejorar, en él podremos encontrar “dolores” que serían, en el lenguaje médico, “síntomas” que nos dicen que debemos mejorar algo. Estos síntomas están descritos en un lenguaje que representa el problema de negocio a enfrentar. Si tomamos un ejemplo de una empresa (el sistema a mejorar), supongamos que ella está teniendo dificultades para pagar sus compromisos económicos (problema de negocio a resolver), y por ende el equipo gerencial necesita entender su flujo de caja, cómo se relacionan los ingresos versus los gastos que se están generando. Un buen problema a resolver tendrá un impacto positivo en el sistema una vez resuelto.

En otro lenguaje está la solución, que en este caso sería un Estado de Resultados. Una buena solución será efectiva, es decir, permitirá resolver el problema de negocio detectado. Un último lenguaje es el de implementación, que se refiere a la técnicas utilizadas en construir la solución, que puede ser desde un sistema basado en lápiz y papel como se hacía antiguamente, hasta sistemas de control de gestión modernos.

Una característica muy importante es que suelen existir muchas soluciones posibles a un problema, y muchas implementaciones posibles a una solución.

Como regla sencilla para saber en qué lenguaje estamos conversando, basta preguntarnos el “para qué” y el “cómo”, tal como aparece en el siguiente diagrama:

lenguajes2

Aplicándolo al ejemplo anterior, el Estado de Resultados, que está expresado en Lenguaje de Solución… ¿Cómo se crea? Con las tecnologías A, B, o C. ¿Para qué es el Estado de Resultados? para orientar a los gerentes en cómo está ingresando y saliendo el dinero de la empresa.

El problema común al procesar peticiones: el sesgo a la solución única

Un famoso video de Sir Ken Robinson nos presenta un curioso fenómeno. Los niños en su etapa previa a la escolaridad, son capaces de encontrar decenas de ideas distintas frente a un problema, capacidad que a medida que van siendo parte del sistema educacional, va desapareciendo hasta alcanzar niveles mínimos al salir de la educación secundaria.

Una de las implicancias es que los adultos tienen dificultades para encontrar soluciones creativas, y frente a esto, suelen encandilarse cuando encuentran una y creer que funcionará, lo que denominamos “sesgo a la solución única”. Además, estas ideas se expresan en un Lenguaje de Solución, donde no queda claro el para qué y por ende se omite un entendimiento de cuál es el problema a resolver, y menos aún, cuál es el estado actual del Sistema a Mejorar. Para ponerlo en simple, es como si frente a un médico, el paciente, en vez de expresar sus síntomas, le dijese al doctor : “opéreme la vesícula”. En este ejemplo suena tonto, pero es muy común que un gerente de negocios pida un “aplicación móvil”, o una “célula ágil” sin que se entienda el para qué de ambas peticiones, vale decir, el problema a resolver.

¿Hay sesgo a la solución única en Chilecracia, y por ende, falta de entendimiento compartido del problema a resolver?

Para responder a esta pregunta, analicemos en qué lenguaje se encuentran algunas de las demandas de Chilecracia usando la simple pregunta “para qué”, respondiendo desde mi criterio personal. Para eso estoy considerando los resultados al momento de que escribo este artículo

chilecracia, para qué
  • Pensión Mínima Igual o Mayor al Sueldo Mínimo ¿Para qué? Los pensionados no tienen un ingreso suficiente con las pensiones actuales para tener un estándar de vida digno.
  • Aumentar el Sueldo Mínimo. ¿Para qué? Para que las familias puedan transformar su esfuerzo en un estándar mínimo que les permita subsistir sin estar estresados por deudas
  • Fijar el sueldo de los políticos como una proporción del Sueldo Mínimo ¿Para qué? Mmm, probablemente aquí hay un tema de legitimidad, y que ésta solución busca que nuestros representantes vean en su propio ingreso un reflejo de lo que vive una gran cantidad de trabajadores en Chile.

Bueno, revisando el resto, la mayoría de las propuestas sufre de sesgo de Solución Única. Y el peligro es que si se toman literalmente existe un alto riesgo de que no resuelvan el problema de fondo, que no está siendo explícitado.

¿Qué podemos hacer entonces? ¿Los resultados de Chilecracia no sirven entonces?

Tal como expliqué anteriormente, estoy analizando la herramienta suponiendo que las preguntas sobre sesgo puedan ser respondidas satisfactoriamente.

Si eso llegase a validarse, la respuesta a si los resultados son útiles o no depende de para qué la queramos usar dichos datos. Para explicarme mejor, consideremos el método de resolución de problemas de Toyota, famoso por sus excelentes resultados, y que hace un “doble clic” al modelo de 3 lenguajes presentado anteriormente:

Siete pasos para la resolución de problemas

Si los resultados de Chilecracia se presentan como un petitorio en línea que elimine la necesidad de reflexión de las causas (es decir, creer que estamos en la etapa 5 del modelo de Toyota), estaremos frente al típico caso de soluciones que dan cuenta del problema a resolver ni de sus causas Desgraciadamente este es el foco que algunos medios le dan, como se desglosa en artículos como éste de canal 13 .

Ahora bien, si la tomamos como primer punto de entrada (etapa 0), no tomando literalmente las peticiones, sino que poniendo el foco en propósito detrás de ellas, y hacemos la pega que tenemos que hacer para resolver los problemas de Chile, podremos encontrar soluciones con mayores probabilidades de éxito.

¿Cómo Chilecracia podría subsanar este sesgo?

El objetivo de Chilecracia es dar luz sobre las prioridades de la ciudadanía en Chile. Para evitar caer en soluciones que no dan cuenta del problema a resolver, usemos el mismo método que usan los doctores: prioricemos los síntomas. Por ejemplo, “adultos mayores no pueden subsistir con la pensión que reciben”, “trabajadores reciben sueldo injusto o insuficiente”, “sueldos de autoridades excesivas”, etc. En global, la regla es que un buen problema nunca debe describirse a partir de solución preconcebida. Así partiremos mejor y con mayor probabilidad de encontrar soluciones efectivas para este convulsionado Chile, y llegar a un puerto donde el cambio y la mejora sean el foco real.


ACTUALIZACIÓN: César Hidalgo impulsor de la plataforma ha publicado el siguiente tweet. Justamente este artículo no pone el foco en la representatividad sino que en cuál es el mejor uso que se le puede dar a la información generada por la plataforma.

El hecho de que el crowdsourcing no sea representativo no quiere decir que no sea informativo. En Chilecracia ya han participado mas de 110,000 personas que han contribuido mas de 5 millones de preferencias. Las 110,000 personas que han participado no son una muestra aleatoria 6/

— Cesar A. Hidalgo (@cesifoti) November 2, 2019